Habitos Extraños
Enero 30, 2006 | El vecindario
Varios bloggers han escrito las rarezas con que llenan sus días. Yo me devané los sesos analizando mi comportamiento y no creo que sean cosas muy extrañas, por eso las he aderezado con rollo mareador. Siga leyendo bajo su propio riesgo (de bostezo):
1. A este dedito le dio un ataque. Cuando despierto y tengo un par de minutos para quitarme lo modorro, no acostumbro estirarme. Imaginen que hay una chica que fue atropellada hace cinco años y quedó paralítica. Pasa sus tristes días en un hospital para ricos, cuando un día conoce a un joven doctor que ha estado innovando técnicas en el área de la columna que la chava tiene afectada. Bueno, se conocen, se gustan. Él la opera y luego de la operación, con los padres de ella, varios médicos, enfermeras y el doctor y la enferma, se reunen a ver los resultados. Una vez que le quitan los puntos y las vendas, el doc le pide que trate de mover los dedos. Todo mundo está expectante. Ella se concentra, se muerde un labio y el dedo gordo comienza a moverse. Se oye un sollozo lejano (es la madre). Luego, con fuerza, mueve los dedos como abanico, como si tocara el piano. Todos lloran, se abrazan, y ella solo murmura gracias al doctor que la mira con ojos de satisfacción.
Pues de la escena anterior yo… Nada de eso ocurre, sólo el movimiento errático, enfático, entusiasta de los dedos de un solo pie, que siempre tengo que sacar de entre las cobijas y agitar vigorosamente. Como celebrando que puedo caminar, cada día, todos los días. :)
2. Música para saborear. Hay muchos momentos en mi vida en que lamento ser una ignorante de la música. Uno de ellos es cuando se oye que por la calle va pasando el camión de los helados. Desde que tengo memoria utilizan las mismas canciones y desde entonces me dan ganas de bailar con pasitos de niñitos sin coordinación, esa música sencilla pero hipnótica. Si tan sólo supiera escribir música les diría cuales canciones son, porque con Tán-tántan, tán-tantan, tarántararantarán no me van a entender. Por esa misma razón no tengo modo de conseguirlas en la red (nadie sabe como se llama cada melodía, es llamada genéricamente música de los helados). Ajá, cada vez que las oigo, me dan ganas de bailar, de esa forma vacilante que tienen los niños pequeños, de balancearse a un lado y al otro, de mover a un lado un pie mecánicamente, seguido por el otro igual de tiesesito. A veces, cuando voy caminando en la calle, tengo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no balancear mi cabeza y obligar a mis pies a ir uno frente a otro, y no al lado o para atrás… :P
3. Apestosas Lágrimas. A muchas personas las hace llorar la cebolla. Eso no es raro. Pero sucede que yo tengo hiperdesarrollada la glándula lagrimal, entonces, hacerme picar cebolla es ponerme a sollozar. Odio eso, pero lloro mucho o se me irritan horrores, aunque me ponga lentes o que las cebollas estén fresquesitas. Cuando la vea partir(se) voy a llorar. Snif.
4. Espejito, espejito. Soy una mujer que no se fija en los traseros. Ni siquiera en el propio. Prácticamente todas las mujeres al estarse arreglando suelen desperdiciar preciosos minutos en estarse viendo el trasero en el espejo. Yo no. Ya sé de qué tamaño está. El tacto puede decirme si la blusa quedó dentro o fuera del pantalón o si el cinturón entró en todas las presillas. No necesito verlo. Lo confieso, quizá le dé una ojeada… igual que a las mangas por si no están derechas o no hay arrugas en la parte interior de la campana de los jeans. Insisto: más de tres segundos es desperdicio de tiempo.
5. Sólo está mi almohada. Siempre, siempre, tengo que dormir abrazando algo. Sea mi almohada, al Sr Perez, un suéter, el extremo de las cobijas y mantas. Lo que sea, pues no sé donde colocar mis brazos al dormir. Me estorban. Si fuera maniquí me los quitaría y los dejaría colgados a un lado de la cama. A veces pienso que los utilizo como mi ancla al mundo real antes de perderme en el ensueño. El resto creo que soy una desquiciada y que debería dormir con una camisa de fuerza. Juar juar.
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sin palabras, creo que le pediria que fuera mi novia, jajajajaj. visiteme en www.metropop.blogspot.com un post muy sincero y claro, para el entendimiento fue como comer una rosquilla de chocolate, con ese ultimo mordisco que hace decir wow, gracias por esto, vale la pena vivir